:32:06
Pobre niña.
:32:08
Pobre niña.
:32:29
Su Majestad no te ruega, Milord.
Te ordena que regreses.
:32:32
¿Qué? ¿Me lo ordena?
:32:34
¿Me insulta delante de toda la
corte y ahora me ordena que regrese?
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Al demonio con ella.
:32:39
Si pierdes la cabeza ahora,
la perderás realmente más tarde.
:32:42
Estás hablando de tu reina.
:32:44
¿Mi reina?
:32:46
La bisnieta de un pobre hombre
de Gales.
:32:48
Al diablo con ella,
me quedaré aquí.
:32:51
Tu respuesta dejará complacidos
a quienes la rodean.
:32:53
- ¿Qué quieres decir?
- ¿No has oído?
:32:55
Cecil, cubierto de honores.
Coke, nombrado fiscal general.
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Y Raleigh, tratando
de ganarse los favores.
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Cada día se le acerca más
para aconsejarla, más cerca de su afecto.
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Raleigh,
qué repulsión.
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Ella le compró una armadura de plata
cuya magnificencia opaca al sol.
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Se está ganando su afecto,
¿dices?
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A falta de alguien más querido.
Ella te ama a ti.
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- Pero siendo mujer, tiene su orgullo.
- Su orgullo.
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Escucha, no hay misterios
para tratar a las mujeres.
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Todas son como esta damita. Se las
deja pasar hambre para amansarlas.
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Si les haces pasar mucha hambre
se vuelven contra ti.
:33:29
- Estaré cuidándome.
- Mejor cuida a Inglaterra.
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- Baganold ha sido derrotado en Irlanda.
- ¿Qué dices?
:33:34
- ¿Baganold derrotado?
- Asesinado, y su ejército destruido.
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Ésa es la razón por la que Su Majestad
ordena tu regreso. Te necesita.
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Claro que me necesita...
:33:43
...con cabezas huecas
como Raleigh a su alrededor.
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- ¡Mountjoy!
- Milord.
:33:47
Vuelve a Wanstead y empaca.
Regresaremos a Londres.
:33:58
Mi querido Sir Walter.